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martes, 13 de abril de 2010
Ricos extranjeros vs. pobres inmigrantes
martes, 13 de abril de 2010
17:27
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En esta ocasión no he buscado un título original o un título que aloje dudas en el lector sobre el tema del que voy a hablar, sino que he pensado en uno mucho más directo, un título que va directo al grano: el tema de la inmigración.
Creo que este es uno de los temas sobre el cual mis ideas y reflexiones son más utópicas. La utopía (o la fe, no lo sé) se apodera de mí, y me hace tener una visión clarísima sobre el tema y sobre la situación mundial "ideal". Tanto es así, que llevo mucho tiempo pensando en que yo soy el único (o casi) que piensa sobre este tema como yo lo hago... Sin embargo, un día me crucé con un díptico que venía a decir muchas de las cosas que yo pienso y que lógicamente me hizo pensar que ya no era un bicho tan raro. Lo que me sorprendió más aún fue que este díptico era ¡de un sindicato! Está claro que no conozco bien la labor de estas entidades. O eso, o es que otro mundo es posible...
Empecemos por el principio. ¿Por qué existen los términos migración, emigración e inmigración? Pues si dejamos a los animales a un lado, está claro que existen porque existen los países y por tanto, las fronteras. Seré sincero... ODIO esta palabra. Me surgen miles de preguntas: ¿Hubo siempre fronteras? ¿Cuándo se formaron las fronteras? Y el meollo de la cuestión ¿Por qué se formaron? Pues la verdad es que no sé mucho de esto (creo que esta frase la usaré muy a menudo), pero me da que en la gran mayoría de los casos, las causas no fueron nada buenas, incluso las maneras seguro que tampoco lo fueron y probablemente hubiera dos bandos enfrentados: los agraciados y los desgraciados.
A mí me gusta decir: "Quiero un mundo sin fronteras". Y la respuesta inmediata de cualquiera siempre es: "Eso es imposible". Hoy en día, las fronteras significan e implican una gran barbaridad de cosas. Incluso algunas de ellas pueden parecer muy buenas para la sociedad, como el amor por los colores de un país, la emoción al escuchar el himno de un país cuando gana un deportista paisano o más importante aún, la diversidad cultural. Aún así, yo no puedo olvidar que la mayoría de las fronteras producen separación, enfrentamientos, desigualdades, desgracias e incluso odio. Voy más allá, existen muchos tipos de fronteras: unas más severas, otras casi imperceptibles; las fronteras reales, las fronteras virtuales (y no me refiero a Internet); las fronteras físicas, las políticas, las raciales, las culturales... Algunas de ellas las hemos suavizado (como por ejemplo la UE) y otras las hacemos día a día más sangrientas, aunque ni siquiera exista la línea que divide el SÍ del NO (norte/sur).
Por otro lado, es muy habitual ver hoy día un montón de iniciativas y hechos que superan fronteras y fronteras: viajes de fin de curso en los lugares más lejanos posibles, becas de estudio fuera del país de residencia, seminarios de gran variedad de culturas, programas de televisión y documentales sobre diferentes lugares del planeta, preocupación desmedida sobre algún hecho trágico que ocurre en cualquier rincón del mundo, gestos de solidaridad con cualquier nación en caso de desastre natural... En definitiva, que hasta parece que nos queremos, que nos preocupamos por los demás y que deseamos conocer a gente de otras naciones o de otras razas. Pero, ¿esto en realidad es así?
Pues no lo sé, pero si es así, ¿por qué cerramos las puertas de nuestro país de forma tan tajante y firme a aquellos inmigrantes que llegan desesperados por la situación de su país? ¿Por qué nos sentimos amos y señores de nuestro país? ¿Acaso nos lo ha regalado alguien y es de nuestra propiedad? ¿Por qué existen tantos tópicos sangrantes sobre la inmigración, si su importancia debería ser nula al compararla con la relación entre dos seres humanos? En definitiva, ¿por qué tenemos tanto egoísmo y tanto odio a los de otra raza? ¿No tienen ya demasiada basura encima, que encima les tenemos que escupir? Y lo peor de todo, ¿por qué hay momentos en los que "nos acordamos de África" y del resto de países pobres, si después no estamos dispuestos a ceder ni un metro cuadrado de nuestra tierra?
Pues la respuesta no es sencilla, pero si que podemos aproximarnos a ella. Para que no existiesen todas estas preguntas, deberíamos pensar en los demás, y primero en los más desfavorecidos. Deberíamos creer en un mundo para todos. Todos somos personas iguales, y gracias a Dios tenemos un planeta para vivir. Deberíamos ser capaces de compartir este lugar, pero eso requeriría por nuestra parte algún esfuerzo... A veces nos tocaría dar parte de lo nuestro a otro, a veces nos tocaría pensar en el otro antes que en nosotros, y a veces nos tocaría ayudar a alguien que no nos va a dar nada material a cambio porque simplemente no lo tiene.
La pobreza y la riqueza sólo se diferencian en dinero. Las razas sólo se diferencian en el color de la piel. ¿Qué son estas dos "cosillas" en comparación con la inmensidad del universo interior de cualquier persona? Pues así de primeras, parece que nada, pero nosotros demostramos lo contrario a diario. Para terminar y enlazar con el título... ¿Por qué a las personas de otros países que vienen al nuestro y tienen dinero les llamamos extranjeros, mientras que al resto les llamamos inmigrantes? ¿Nos comportamos igual con unos que con otros?
jueves, 28 de enero de 2010
El tabaco y sus leyes
jueves, 28 de enero de 2010
21:15
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Menuda tensión con esto de la ley del tabaco, ¿eh? No sé muy bien si el tabaco produce sosiego o estrés, pero la verdad es que el temita está bastante tenso. Da la sensación de que algunos están muy nerviosos; lo están demostrando con declaraciones a diario. Hay otros que están mostrando la cara serena y amable de siempre, pero lógicamente también están nerviosos... Así son los políticos, ¿verdad?
Parece evidente la pregunta: "¿Quién tiene razón?"
- ¿Los políticos que crearon una ley basura llena de parches y que ahora quieren remendarla poniendo otra más exigente?
- ¿Los hosteleros que no quieren la nueva ley porque así pierden supuestamente mucha clientela, y que además ponen como excusa que ya hicieron reformas con la ley anterior y que ahora va a ser como si hubieran tirado el dinero a la basura?
- ¿Los hosteleros que sí que están de acuerdo y que apenas aparecen en los medios de comunicación?
- ¿Los fumadores que entienden la nueva ley como privación de libertad?
- ¿Los fumadores que están dispuestos a salirse del bar por el bien de los demás?
- ¿Los que no fuman pero piensan que la nueva ley es demasiado exigente?
- ¿O los que están de acuerdo con la nueva ley bajo cualquier condición?
YO lo tengo muy claro. Más que claro, clarísimo.
FUMAR MATA, y no es solo un eslogan. Este creo yo que es el principal problema, que como lo hemos oído tantas veces, casi no le vemos importancia. Que no mata a todas las personas, cierto es. Que a veces hay gente que fuma que vive más años que otra que es muy saludable, también es verdad. Todo esto es fruto de la probabilidad, pero lo que no depende de la probabilidad (porque es seguro => p=1) es que el tabaco es malo para nuestra salud, la de todos. Pero enseguida dejamos a un lado el tema importante, el de la salud, y nos desviamos al dinero.
- Que si la nueva ley tira por tierra todas las obras que se hicieron con la ley anterior.
- Que si los bares van a perder muchísima clientela por lo del tabaco.
- Y la de toda la vida: "que si el tabaco da mucho dinero a las arcas del Estado".
Pues ahí voy yo... La anterior ley fue una basura y "los errores se pagan". Por tanto, la solución es clara. Ponemos una ley mejor y devolvemos el dinero a aquellos que se ajustaran BIEN a la anterior ley. Seguramente que no sean muchos, porque algunos encontraron un hueco en la ley y otros lo solucionaron comprando un biombo; pero da igual los que sean, que presenten la factura y se les devuelva el dinero.
Perder clientes... Casi todas las estadísticas se fijan en otros países. Pero lo curioso de esto de compararse con otros países es que lo hacemos según nos da la gana. Si en el otro país ha salido bien y nos gusta la nueva ley, comparamos. Si en el otro país ha ido mal y no nos gusta la ley, comparamos también. Pero si es al contrario, saltamos con un: "Pero por favor, ¡¿Cómo nos vamos a comparar con esos?! Somos de risa.
Siguiendo con el tema. ¿Alguien se ha planteado cuánta clientela han ganado los bares todos estos años por culpa de la droga del tabaco? ¿O es que esto es lo "normal" y por eso no se tiene en cuenta? Que me perdone ese gremio, pero nunca tendrán mi apoyo. Si somos estrictos con el tabaco, no tardaremos en acostumbrarnos y con suerte algunos dejarán de fumar. Recordatorio a tripulantes: "al año muere mucha gente por el tabaco, fumadores y no fumadores". Seguramente que no les gustase a los de los bares que llevasen al moribundo al bar para dar la última calada.
Y sobre las arcas del Estado, pues probablemente no podamos hacer nada. Yo estaría dispuesto a que me subieron el impuesto referente a sanidad si cerraran las fábricas de tabaco del mundo, pero aquí es donde aparece la utopía, lejana de la fe.
Un último punto y me despido: lo de la libertad del fumador. "No me dejan ni fumar a gusto", "A este paso no vamos a poder ni salir a la calle", "Esto es una persecución en toda regla", "Apostamos por los derechos de los ciudadanos". Frases y frases, todas muy aplaudidas según la audiencia que lo escuche, y con las que podría escribir muchos posts. Como sigamos así, vamos a tener derecho hasta para matar al que queramos, mientras estemos a gusto... ¿Para qué pensar en los demás? ¿Por qué no puedo matarme a mí mismo si quiero? Y dos últimas: ¿Dónde está el derecho a no maltratar mi salud inhalando humo del tabaco? ¿Dónde está la libertad del no fumador?


