Un lugar preferido
Las maravillas de nuestro mundo, el amor por la naturaleza, el asombro ante la Creación.
Subida a la Collada
Cuestas, subidas y bajadas, obstáculos, piedras en el camino... Todo nos hace crecer.
La barca cerca del océano
Navegar por el inmenso mar. Momentos de silencio, de tranquilidad, de paz, de búsqueda interior...
jueves, 22 de abril de 2010
No me digas que no (I)
jueves, 22 de abril de 2010
19:44
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Yo no sé cómo aún hoy en día, en los tiempos que corren, a algunos padres y educadores se les ocurre la brillante idea de prohibir cosas a sus educandos. ¿No van a ser capaces de aprender de una vez por todas que hay que dejarlos ser libres? ¿No se dan cuenta de que prohibiendo las cosas las van a hacer más adrede? ¿Son tan tontos como para no enterarse de que cuando les piden mil veces una cosa es porque de verdad lo quieren? ¿No se dan cuenta de que si los quieren hacer felices de verdad, lo mejor es que les den todo lo que pidan y que les dejen hacer lo que quieran? ¿Por qué se empeñan en acotar sus múltiples experiencias de vida?
Prohibir, prohibir, prohibir... ¡qué manía! ¿No sería mucho más fácil que cada uno pudiese hacer lo que quisiera? ¿Por qué no podemos ser libres para hacer con nuestra vida lo que nos venga en gana? Yo lo tengo claro... Pueden prohibir lo que quieran, que yo voy a hacer lo que me apetezca y cuando me apetezca. Porque para eso vivo en un país libre y mi vida es para disfrutar y pasarlo bien, sin tener que pensar en si lo que hago afecta a alguien o no. Y mis hijos, por supuesto, harán lo mismo. Les daré plena libertad para hacer lo que quieran, siempre que pueda les daré todo lo que me pidan (que para eso son mis hijos) y ya me encargaré yo de enseñarles que la vida es para disfrutarla a tope, "que la vida son dos días" y no estamos aquí "para comernos la cabeza".
Además, los niños de hoy en día son muy "espabilaos", y en seguida saben lo que quieren y lo que no. Nunca me entrometeré yo en sus decisiones, y en todo caso, sólo lo haré para que pierdan lo antes posible la inocencia típica de los niños, que no quiero yo que sean los "tontitos" del grupo.
Y por favor, por favor, por favor... que no venga nadie aquí a darme clases de educación y a decirme cómo tengo yo que educar a mis hijos. ¿Pero quién narices se piensan que son para darme consejos sobre mis hijos?... ¿Qué se piensan? ¿Que mis hijos van a ser como esos que salen en la tele?
Porque lo que sí que es triste son esos casos que se ven cada vez más a menudo entre los adolescentes y los niños. Esos chicos y chicas que no respetan ni a sus padres, ni a sus amigos, ni a nadie; son violentos, seguro que están metidos en malos rollos, van con malas compañías y encima sus padres lo consienten. Eso está claro que es culpa de la educación que reciben en el colegio. Porque en la escuela es donde tienen que aprender las cosas importantes de la vida, porque sus profesores son los que los tienen que educar y enseñar que esas cosas no se deben hacer. Si los educaran bien, estas cosas no pasarían, y es que el sistema educativo cada vez va a peor... ¡Ahora ya no se saben ni los ríos!
¡Qué vergüenza! Seguro que sus padres no les daban todo lo que querían y les estaban prohibiendo cosas continuamente. No como yo, que los tengo apuntados en todas las clases extraescolares que puedo y cuando llegan a casa, les tengo preparada la cena para que puedan ver la tele mientras yo recojo la cocina.
Menos mal que a mis hijos nunca les pasará nada de esto.
martes, 13 de abril de 2010
Ricos extranjeros vs. pobres inmigrantes
martes, 13 de abril de 2010
17:27
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En esta ocasión no he buscado un título original o un título que aloje dudas en el lector sobre el tema del que voy a hablar, sino que he pensado en uno mucho más directo, un título que va directo al grano: el tema de la inmigración.
Creo que este es uno de los temas sobre el cual mis ideas y reflexiones son más utópicas. La utopía (o la fe, no lo sé) se apodera de mí, y me hace tener una visión clarísima sobre el tema y sobre la situación mundial "ideal". Tanto es así, que llevo mucho tiempo pensando en que yo soy el único (o casi) que piensa sobre este tema como yo lo hago... Sin embargo, un día me crucé con un díptico que venía a decir muchas de las cosas que yo pienso y que lógicamente me hizo pensar que ya no era un bicho tan raro. Lo que me sorprendió más aún fue que este díptico era ¡de un sindicato! Está claro que no conozco bien la labor de estas entidades. O eso, o es que otro mundo es posible...
Empecemos por el principio. ¿Por qué existen los términos migración, emigración e inmigración? Pues si dejamos a los animales a un lado, está claro que existen porque existen los países y por tanto, las fronteras. Seré sincero... ODIO esta palabra. Me surgen miles de preguntas: ¿Hubo siempre fronteras? ¿Cuándo se formaron las fronteras? Y el meollo de la cuestión ¿Por qué se formaron? Pues la verdad es que no sé mucho de esto (creo que esta frase la usaré muy a menudo), pero me da que en la gran mayoría de los casos, las causas no fueron nada buenas, incluso las maneras seguro que tampoco lo fueron y probablemente hubiera dos bandos enfrentados: los agraciados y los desgraciados.
A mí me gusta decir: "Quiero un mundo sin fronteras". Y la respuesta inmediata de cualquiera siempre es: "Eso es imposible". Hoy en día, las fronteras significan e implican una gran barbaridad de cosas. Incluso algunas de ellas pueden parecer muy buenas para la sociedad, como el amor por los colores de un país, la emoción al escuchar el himno de un país cuando gana un deportista paisano o más importante aún, la diversidad cultural. Aún así, yo no puedo olvidar que la mayoría de las fronteras producen separación, enfrentamientos, desigualdades, desgracias e incluso odio. Voy más allá, existen muchos tipos de fronteras: unas más severas, otras casi imperceptibles; las fronteras reales, las fronteras virtuales (y no me refiero a Internet); las fronteras físicas, las políticas, las raciales, las culturales... Algunas de ellas las hemos suavizado (como por ejemplo la UE) y otras las hacemos día a día más sangrientas, aunque ni siquiera exista la línea que divide el SÍ del NO (norte/sur).
Por otro lado, es muy habitual ver hoy día un montón de iniciativas y hechos que superan fronteras y fronteras: viajes de fin de curso en los lugares más lejanos posibles, becas de estudio fuera del país de residencia, seminarios de gran variedad de culturas, programas de televisión y documentales sobre diferentes lugares del planeta, preocupación desmedida sobre algún hecho trágico que ocurre en cualquier rincón del mundo, gestos de solidaridad con cualquier nación en caso de desastre natural... En definitiva, que hasta parece que nos queremos, que nos preocupamos por los demás y que deseamos conocer a gente de otras naciones o de otras razas. Pero, ¿esto en realidad es así?
Pues no lo sé, pero si es así, ¿por qué cerramos las puertas de nuestro país de forma tan tajante y firme a aquellos inmigrantes que llegan desesperados por la situación de su país? ¿Por qué nos sentimos amos y señores de nuestro país? ¿Acaso nos lo ha regalado alguien y es de nuestra propiedad? ¿Por qué existen tantos tópicos sangrantes sobre la inmigración, si su importancia debería ser nula al compararla con la relación entre dos seres humanos? En definitiva, ¿por qué tenemos tanto egoísmo y tanto odio a los de otra raza? ¿No tienen ya demasiada basura encima, que encima les tenemos que escupir? Y lo peor de todo, ¿por qué hay momentos en los que "nos acordamos de África" y del resto de países pobres, si después no estamos dispuestos a ceder ni un metro cuadrado de nuestra tierra?
Pues la respuesta no es sencilla, pero si que podemos aproximarnos a ella. Para que no existiesen todas estas preguntas, deberíamos pensar en los demás, y primero en los más desfavorecidos. Deberíamos creer en un mundo para todos. Todos somos personas iguales, y gracias a Dios tenemos un planeta para vivir. Deberíamos ser capaces de compartir este lugar, pero eso requeriría por nuestra parte algún esfuerzo... A veces nos tocaría dar parte de lo nuestro a otro, a veces nos tocaría pensar en el otro antes que en nosotros, y a veces nos tocaría ayudar a alguien que no nos va a dar nada material a cambio porque simplemente no lo tiene.
La pobreza y la riqueza sólo se diferencian en dinero. Las razas sólo se diferencian en el color de la piel. ¿Qué son estas dos "cosillas" en comparación con la inmensidad del universo interior de cualquier persona? Pues así de primeras, parece que nada, pero nosotros demostramos lo contrario a diario. Para terminar y enlazar con el título... ¿Por qué a las personas de otros países que vienen al nuestro y tienen dinero les llamamos extranjeros, mientras que al resto les llamamos inmigrantes? ¿Nos comportamos igual con unos que con otros?
jueves, 18 de marzo de 2010
¿2=3?
jueves, 18 de marzo de 2010
17:55
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Cuando iba "al cole", me enseñaron que una cosa es igual a otra cuando no hay diferencia entre ellas. Esto en "mates" era muy sencillo y yo creo que todos lo aprendimos bastante rápido. Cuando somos mayores, también lo sabemos aplicar. Decimos frases como "hemos sacado la misma nota", "trabajamos las mismas horas", "todos somos iguales ante la ley"; o "no cobramos lo mismo", "no es lo mismo estar 10 días de vacaciones que 15"...
Sin embargo, todo este churro de simpleces parece que se escapa de nuestras manos. No sé si es que no podemos controlarlo, no sabemos qué es lo que tenemos que hacer o es que hacemos las cosas mal adrede por alguna extraña razón. A lo mejor ahora os estáis preguntando: "¿pero de que quieres hablarnos?" Pues de uno de los términos más utilizado y amado por todos en nuestros días: (:redoble-de-tambores:)... la IGUALDAD.
Lógicamente, los varones y las mujeres debemos ser iguales en derechos y deberes; no sé si ante la ley, ante el resto de personas o ante quién, pero debe ser así. Es injusto que por el sexo de una persona haya diferencias en las condiciones laborales, sociales... respecto a otra del sexo opuesto. Esto está claro, al menos para mí, y debemos apostar por ello, hacer todo lo posible para que sea así. Pero lo que no podemos pensar es que los hombres y las mujeres somos iguales. NO SOMOS IGUALES, y por tanto, habrá cosas que por nuestra forma de ser, de trabajar, de interactuar con las demás personas, se nos den mejor a unos que a otras, a unas que a otros... No podemos apostar por una igualdad desde ese punto de vista porque estaremos equivocándonos, y mucho. "Puede" haber diferencias, debemos ser conscientes de ellas y tratarlas de forma natural, porque así son.
Toda esta disertación va más allá en la vida real. Hoy en día abarca infinidad de temas que aparecen en los medios y en nuestro quehacer diario a todas horas. Eso es lo realmente preocupante. Estamos buscando la igualdad por el camino que no es, y lo que más temería es que al final no lo consiguiésemos por esta misma razón. Voy a intentar ilustrar todo esto con algunos ejemplos:
- La palabra "hombre". Si acudimos al DRAE, en su primera acepción pone: "Ser animado racional, varón o mujer". Y en la segunda: "varón (ser humano del sexo masculino)". Pues ya tenemos montado el lío. ¡Cambiémoslo!
Pero a ver, ¿no es más fácil considerar esta palabra como parte de la riqueza del castellano y dejarlo como está? ¿No parecemos tontos cuando empezamos con el típico discurso de "chicos y chicas", "hombres y mujeres", "listos y listas", "miembros y miembras"?
- Dejar pasar a una mujer antes, abrirle la puerta, colocarle la silla, ayudarla con las bolsas... ¡Todo esto debe eliminarse! ¡Es una forma de expresar la inferioridad de la mujer!...
¡Venga, ya! ¿No podemos entender que por nuestra forma de ser el varón intenta complacer a la mujer? ¿No entendemos que el término "caballero" todavía tiene sentido?
- El término "feminismo". Según lo oímos, es fácil pensar en "actitud de prepotencia de las mujeres frente a los hombres". Sin embargo, este término se refiere al "Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres". ¿Por qué entonces se ha desvirtuado eso de "IGUALES derechos"?
- Me voy a meter más aún: El "Día de la mujer trabajadora". Imaginemos que llegamos a una situación de igualdad verdadera hoy mismo. ¿Tendría algún sentido este día? ¿Por qué no hay un día del hombre trabajador? ¿No es este día en sí mismo un obstáculo para conseguir la igualdad verdadera? Este día puede apostar por la igualdad, no dudo de las buenas intenciones, pero no deja de ser un símbolo de la desigualdad.
- El Ministerio de Igualdad. Así de primeras suena muy bien. Entras en su web y de repente te encuentras con el "Instituto de la mujer", pero no te encuentras con el del varón. Sigues buscando y te encuentras con la violencia de género, que condena a los hombres sobre las mujeres, pero no al revés (¿iguales ante la ley?). Encuentras una foto del encuentro de "ministras y ministros" de igualdad de la UE, y resulta que el 70% son ministras. Esto a su vez choca con la "ley de paridad" de este ministerio... ¡Ah! Y por supuesto, también se puede leer que han participado en el "Día de la Mujer", pero no en el del hombre.
Y para rematar, las "leyes del aborto". Yo no sé por qué esta ley la lleva el ministerio de igualdad, no encuentro mucha relación. Me pongo a leer y encuentro con "el aborto es un derecho de la mujer" ¡Ah, vale! ¡Ahora me queda mucho más claro! ¿O no?
- Premio a la igualdad. Un día leía en una noticia lo siguiente: "Una carrera popular exclusiva para mujeres ha obtenido el premio a la Igualdad 2009,..., que el Instituto Vasco de la Mujer otorga cada año". No diré nada más.
POR FAVOR, denunciemos el machismo, no consintamos a nuestro alrededor tratos vejatorios entre sexos y luchemos por la igualdad. Luchemos porque el hombre y la mujer sean iguales en derechos y en deberes, y asumámoslo YA como algo natural. Por imperativo social, debe ser así, y por tanto, cuanto antes lo veamos como algo natural, cuanto antes eliminemos los símbolos de desigualdad, antes lo conseguiremos. Si en vez de igualar las cosas, sumamos más a una que a otra, no lo vamos a conseguir (eso decían en "mates").
Sigue habiendo personas machistas, sigue habiendo comportamientos graves de discrimnación hacia la mujer, sigue habiendo desigualdades, pero el mundo ansía la IGUALDAD. A la minoría equivocada hay que mostrarle el resultado satisfactorio que se consigue con la igualdad, pero no hay que combatirla con otra desigualdad.
Ejemplos de cambio/solución: ¿Por qué no investigan a todas las empresas que no cumplen con la equidad de salario y les meten "un puro"? A lo mejor es que eso no interesa...
¿Por qué no cambian el "Día de la mujer trabajadora" por el "día de la igualdad", y en vez de salir sólo mujeres hablando, salen hombres y mujeres denunciando las discriminaciones que sigue habiendo?
¿Por qué no cambian el "Día de la mujer trabajadora" por el "día de la igualdad", y en vez de salir sólo mujeres hablando, salen hombres y mujeres denunciando las discriminaciones que sigue habiendo?
Lo peor de todo, es que según hablas de la igualdad en estos términos y cuando luchas por la igualdad que consideras verdadera, el resto te tacha de machista. Eso es porque el silogismo que elucubra nuestra mente antepone como conclusión el machismo a la igualdad.
Por último, y como introducción a algún próximo post, diré que donde pone "sexo" también podría poner "raza".
lunes, 8 de febrero de 2010
Catedrales del siglo XXI
lunes, 8 de febrero de 2010
21:15
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Antes de nada, muchas gracias por vuestras ánimos y aportaciones, a ver si va cogiendo esto cierto ambiente...
Hablando con un familiar no hace mucho surgió el tema que pretendo comentaros en este nuevo post. Después de cierta conversación, salió como colofón la frasecita siguiente: "Está claro cuáles son las catedrales de ahora". Después estuve madurando la idea en algunos de esos momentos en los que me quedo embobao y ahora me propongo compartirla con vosotros.
Cuando oímos hablar de una catedral, a todos nos viene a la cabeza una imagen de un edificio grande, religioso, con cierta importancia, y en muchos casos, vistoso cuanto menos. Quizás en el siglo XV, esto no era exactamente así. No pretendo dármelas de historiador porque no tengo demasiada idea, pero sí que hemos oído todos muchas veces decir que en aquel tiempo la catedral no era meramente un templo religioso, sino que tenía una función mucho más amplia, era el centro de la vida de la ciudad, donde se reunía el pueblo para desarrollar su día a día...
Dejando volar mi imaginación y olvidándome por un momento del rigor y la veracidad de los posibles hechos de por aquel entonces, me imagino un mercado en la puerta de la catedral, juglares por todos lados consiguiendo que la gente se divierta, discursos, manifestaciones civiles y religiosas donde la gente expone sus pareceres... En fin, multitud de eventos, necesarios para el pueblo, centrados en ese lugar.
Ahora bien, y volviendo al principio, para nosotros una catedral no tiene mucho ver con esto. Entonces, "¿cuáles son las catedrales del siglo XXI?" Por momentos la respuesta parece evidente: los centros comerciales.
No sé si habéis tenido alguna vez la oportunidad de sentaros en uno de esos bancos que hay en los centros comerciales y pararos a visualizar todo lo que estaba pasando a vuestro alrededor. Yo sí. Empiezas a ver niños que juegan sin parar, ya sea en actividades preparadas o en las que se organizan ellos mismos. A sus padres conversando con amigos sentaditos en un bar, o haciendo las compras de la semana en el hipermercado. Mientras hacen las compras se encuentran a más gente conocida y se paran a charlar con ellos un rato, mientras los abuelos están sentados junto a ti observando a la gente que pasa por delante suyo, como si fuese aún más entretenido que la propia televisión. Cientos de personas en su puesto de trabajo, otras cuantas asistiendo a un concierto en el bar de la planta de arriba e incluso algunas recibiendo una charla sobre temas muy diversos. Jóvenes que entran directos a la zona de marcha anexa al centro comercial y otras muchas personas que simplemente van ahí porque es donde hay jaleo, donde hay más tiendas o donde te puedes encontrar a más gente (a lo mejor hasta puede surgir el amor). Está claro que el centro comercial se convierte en un instante en el centro de la ciudad.
Y entonces, ¿simplemente hemos cambiado de lugar? Bueno, pues es más que probable que no sea sólo eso. Hay unos intereses detrás, hay un estilo de vida impuesto y hay una apuesta clara por el consumismo. Parece como si de forma sibilina algo se haya apoderado de nuestros pensamientos y por eso le encontramos tanto atractivo a las compras, al dinero, al prestigio, a la moda... No pretendo que se destruyan los centros comerciales, pero si nos quitamos por un momento el consumo de la cabeza, resulta cuando menos extraño que el centro comercial se haya convertido en "una catedral".
Y me despido con estas dos preguntas: ¿un centro comercial es un lugar de reunión de personas con un nombre relacionado con el consumo? ¿o es una máquina del consumo disfrazada de lugar de convivencia?
jueves, 28 de enero de 2010
El tabaco y sus leyes
jueves, 28 de enero de 2010
21:15
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Menuda tensión con esto de la ley del tabaco, ¿eh? No sé muy bien si el tabaco produce sosiego o estrés, pero la verdad es que el temita está bastante tenso. Da la sensación de que algunos están muy nerviosos; lo están demostrando con declaraciones a diario. Hay otros que están mostrando la cara serena y amable de siempre, pero lógicamente también están nerviosos... Así son los políticos, ¿verdad?
Parece evidente la pregunta: "¿Quién tiene razón?"
- ¿Los políticos que crearon una ley basura llena de parches y que ahora quieren remendarla poniendo otra más exigente?
- ¿Los hosteleros que no quieren la nueva ley porque así pierden supuestamente mucha clientela, y que además ponen como excusa que ya hicieron reformas con la ley anterior y que ahora va a ser como si hubieran tirado el dinero a la basura?
- ¿Los hosteleros que sí que están de acuerdo y que apenas aparecen en los medios de comunicación?
- ¿Los fumadores que entienden la nueva ley como privación de libertad?
- ¿Los fumadores que están dispuestos a salirse del bar por el bien de los demás?
- ¿Los que no fuman pero piensan que la nueva ley es demasiado exigente?
- ¿O los que están de acuerdo con la nueva ley bajo cualquier condición?
YO lo tengo muy claro. Más que claro, clarísimo.
FUMAR MATA, y no es solo un eslogan. Este creo yo que es el principal problema, que como lo hemos oído tantas veces, casi no le vemos importancia. Que no mata a todas las personas, cierto es. Que a veces hay gente que fuma que vive más años que otra que es muy saludable, también es verdad. Todo esto es fruto de la probabilidad, pero lo que no depende de la probabilidad (porque es seguro => p=1) es que el tabaco es malo para nuestra salud, la de todos. Pero enseguida dejamos a un lado el tema importante, el de la salud, y nos desviamos al dinero.
- Que si la nueva ley tira por tierra todas las obras que se hicieron con la ley anterior.
- Que si los bares van a perder muchísima clientela por lo del tabaco.
- Y la de toda la vida: "que si el tabaco da mucho dinero a las arcas del Estado".
Pues ahí voy yo... La anterior ley fue una basura y "los errores se pagan". Por tanto, la solución es clara. Ponemos una ley mejor y devolvemos el dinero a aquellos que se ajustaran BIEN a la anterior ley. Seguramente que no sean muchos, porque algunos encontraron un hueco en la ley y otros lo solucionaron comprando un biombo; pero da igual los que sean, que presenten la factura y se les devuelva el dinero.
Perder clientes... Casi todas las estadísticas se fijan en otros países. Pero lo curioso de esto de compararse con otros países es que lo hacemos según nos da la gana. Si en el otro país ha salido bien y nos gusta la nueva ley, comparamos. Si en el otro país ha ido mal y no nos gusta la ley, comparamos también. Pero si es al contrario, saltamos con un: "Pero por favor, ¡¿Cómo nos vamos a comparar con esos?! Somos de risa.
Siguiendo con el tema. ¿Alguien se ha planteado cuánta clientela han ganado los bares todos estos años por culpa de la droga del tabaco? ¿O es que esto es lo "normal" y por eso no se tiene en cuenta? Que me perdone ese gremio, pero nunca tendrán mi apoyo. Si somos estrictos con el tabaco, no tardaremos en acostumbrarnos y con suerte algunos dejarán de fumar. Recordatorio a tripulantes: "al año muere mucha gente por el tabaco, fumadores y no fumadores". Seguramente que no les gustase a los de los bares que llevasen al moribundo al bar para dar la última calada.
Y sobre las arcas del Estado, pues probablemente no podamos hacer nada. Yo estaría dispuesto a que me subieron el impuesto referente a sanidad si cerraran las fábricas de tabaco del mundo, pero aquí es donde aparece la utopía, lejana de la fe.
Un último punto y me despido: lo de la libertad del fumador. "No me dejan ni fumar a gusto", "A este paso no vamos a poder ni salir a la calle", "Esto es una persecución en toda regla", "Apostamos por los derechos de los ciudadanos". Frases y frases, todas muy aplaudidas según la audiencia que lo escuche, y con las que podría escribir muchos posts. Como sigamos así, vamos a tener derecho hasta para matar al que queramos, mientras estemos a gusto... ¿Para qué pensar en los demás? ¿Por qué no puedo matarme a mí mismo si quiero? Y dos últimas: ¿Dónde está el derecho a no maltratar mi salud inhalando humo del tabaco? ¿Dónde está la libertad del no fumador?
lunes, 25 de enero de 2010
Ya empiezo con stress
lunes, 25 de enero de 2010
21:15
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Llevaba varios días ya pensando en cómo empezar de verdad con el blog. Pensando cuál podría ser el tema de la primera entrada. Parece importante, pero luego te das cuenta de que dentro de un tiempo será una entrada más. Por momentos parecía que las prisas se apoderaban de mí y tenía que escribir algo como fuese, me estaba empezando a estresar. Y precisamente de esta forma llegó el tema de esta entrada a mi cabeza... pensé: "Tantas prisas, tanto stress, pues habla del stress y listo". Y así va a ser. Allá voy, nervioso por el estreno.
Nadie puede dudarlo, el stress (o estrés) forma parte de nuestras vidas. La palabra stress parece un vocablo moderno, pero tenemos miles de formas en castellano para expresar eso mismo o algo parecido. Las prisas, la inquietud, el agobio, la desesperación... Personalmente, como más me gusta llamarlo es "ese peso en la nuca que no se quita".
Con todo esto, hay multitud de preguntas que llegan a mi cabeza: ¿Todo el mundo está estresado? ¿Hay alguna solución al estrés? ¿Estamos más estresados que en las décadas pasadas? ¿El estrés es culpa nuestra? ¡Qué curioso! Con tanta pregunta me estoy empezando a estresar...
Ante todo, tranquilidad. El tema es tan amplio que podríamos perdernos fácilmente. Creo que no todo el mundo está estresado, que sí que hay solución y, que estamos más estresados que antes por culpa de varios factores. Creo que se podría resumir así: Las empresas exigen a sus empleados que trabajen a fondo para obtener mayores beneficios, incluso a veces les hacen trabajar más horas de la cuenta. Estos trabajadores, si tienen hijos, no pueden atenderlos debidamente porque no tienen tiempo para estar con ellos. Los apuntan a actividades extraescolares para mantenerlos ocupados, con lo que el tiempo libre de sus hijos también se reduce... Ya empiezan mal. A veces tienen que hacer uso de los abuelos para ocuparse de ellos, por lo que las personas mayores también tienen menos tiempo para hacer lo que hacían antes. El mundo laboral además busca a los más cualificados, por lo que los jóvenes estudiantes tienen que ponerse las pilas en todo momento y si se toman un respiro seguramente estén perdiendo puestos en el ranking del mundo laboral. A los jóvenes les atrae el ocio, se dejan llevar por él y en consecuencia tienen una sensación de agobio mayor porque tienen menos tiempo para estudiar lo que deben estudiar.
En definitiva, que la situación global (sería injusto poner a la empresa como culpable...) te obliga a no parar nunca de hacer cosas. Y algunos dirán: ¿y cuando descanso? Pues lo más gracioso de todo esto es que nos han "enseñado" a no saber vivir sin estar ocupados en algo. ¿Por qué? Porque si no haces nada, no consumes. Si no haces nada, no obtienes beneficios tuyos o ajenos. Beneficios materiales me refiero, ya sean títulos o dinero. Nos invaden con: "Aprovecha cada segundo de tu vida", "Estás perdiendo el tiempo", "Disfruta a tope", "Todos nos morimos y ese día todo se acabará"... Con este panorama, ¿quién se plantea quedarse quieto? ¿quién piensa que la tranquilidad y el silencio tienen sentido? ¿a quién se le ocurre plantearse una vida más allá de la muerte donde lo material no sirve para nada?
Si estoy con mi familia o con mis amigos hablando tranquilamente, seguro que descansaré, me sentiré bien, los conoceré mejor, tendré sensaciones humanas increíbles... Pero, ¿a quién le interesa eso?
jueves, 14 de enero de 2010
Antes de empezar...
jueves, 14 de enero de 2010
15:15
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Estos primeros días la verdad es que apetece escribir un post en todo momento. Habrá que ser pacientes, que vendrán momentos en los que no apetezca y quizás sea bueno tener una continuidad. Por ello, iré ahorrando fuerzas...
¿Por qué se titula así? Bueno, pues tampoco tengo una razón muy sabia. No es un título que tuviese en mente desde hace años. De hecho, varié unas cuantas veces hasta dar con éste, y tampoco es que me parezca el mejor del mundo, simplemente me pareció que estaba bien. La razón básica quizás sea lo que se deja entrever del texto que va con el título. Muchas veces me encuentro con situaciones en las que surgen pensamientos que parecen utópicos. Por momentos todo lo que pienso y siento parece que nace de una vida llena de utopía, pero de repente aparece la fe como telón de fondo... No diré más.
¿Qué formato es éste? Pues uno que encontré sencillo y que intentaré ir modificando poco a poco sin desgastarme demasiado. Porque aunque haya miles de páginas web donde te explican la importancia del formato, a mí no me parece que lo esencial de este blog vaya a ser lo bonito o feo que se vea desde la pantalla. Es cierto que ayuda, pero esperemos que las palabras ayuden más. Supongo que irá mejorando su aspecto lentamente y admito sugerencias, ¡por supuesto!
miércoles, 13 de enero de 2010
Mis primeros pasos...
miércoles, 13 de enero de 2010
19:01
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En los últimos años, todo el que navega por Internet ha oído hablar de los blogs, de sus autores, e incluso es probable que haya visitado alguno en más de una ocasión aun sin darse cuenta de que lo estaba haciendo...
Pero además, hay quien no sólo ha visitado blogs sino que también se ha propuesto escribir uno propio o al menos intentarlo. Y en estas me encuentro yo. La primera entrada de esta bitácora fue hace ya 5 años, y mis objetivos por aquel entonces eran muy diferentes a los que tengo hoy en día en mente. Aún así no he querido borrar aquella entrada porque de alguna forma deja constancia de que mi interés por los blogs lleva ya viajando mucho tiempo en mi cabeza.
Considero el blog como algo personal, una puerta abierta en la que ocurre lo mismo que en todas las puertas: algo sale y algo entra. Me gustaría que hubiera mucho tráfico a través de ella y que fluyan algunos de mis "desvaríos nocturnos", como bien los llamaría alguien cercano a mí. No me gustaría desvelar mucho más de lo que va a deparar este blog, más que nada porque quizás no lo sepa ni yo mismo.
Un saludo de este que empieza hoy a escribir y que probablemente ya pueda tachar aquello de "Escribir un blog" en su lista de propósitos para la vida.
martes, 4 de enero de 2005
Inicio
martes, 4 de enero de 2005
19:21
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